Por: Alfredo I. Peña y Pérez Plazola.
Por lo general, lo primero que alguien piensa cuando oye hablar de primos que se casan con primos es "el horror del incesto". Pero no se trata de eso en absoluto, y tiene un significado más profundo y un propósito completamente diferente entre las familias mexicanas.
Una gran familia
En siglos pasados, cuando los pueblos y ciudades apenas comenzaban, la población podía contarse por cientos y, a veces, por miles. Las bajas cifras de población de estos pueblos, permitieron que las familias acabaran emparentadas entre sí varias veces. En cosa de 50 a 100 años, el 50-70% del pueblo podría estar compuesto prácticamente de una misma gran familia. Tal es el caso de la ciudad de El Grullo, Jalisco.
Origen de El Grullo, Jalisco
Inicialmente, era la Hacienda Zacate Grullo, que era propiedad de don Pedro Regalado Michel Corona. Según la primer historia de la población escrita por el sacerdote Jerónimo Pérez, en 1860 vivían en la zona de lo que ahora es El Grullo, 120 personas. Esos 120 pertenecían a 10 familias y ninguna de ellas estaba emparentada entre sí. En 1920, 9 de esas 10 familias ya compartían descendientes pues se habían casado entre sí y formaban una gran familia. Una explicación para esto es que en realidad no había nadie más con quien casarse a menos que fueran a otra población. Y aún así, yendo a otra población se podían topar con parientes de las otras diez familias. Y así es como las familias acabaron casándose entre sí varias veces. Pero antes del siglo XX, los motivos de los matrimonios entre parientes eran una historia completamente diferente. Esta era una historia de poder, abolengo, estatus social, estar en la familia adecuada, casarse con el hombre o la mujer adecuados, propiedades y dinero.
Encomiendas y otras propiedades
Una de las razones por las que las familias se casaban varias veces con otras familias, era para preservar las propiedades dentro de la familia. En los primeros tiempos de los conquistadores, por sus servicios a la corona, los conquistadores recibían lo que se llamaba encomiendas. Estas encomiendas, por decreto, se perdían a la muerte del conquistador que la recibió. Pero los conquistadores, vieron la manera de convencer a la corona de que se extendiera la vida de las propiedades, quedando que las encomiendas fueran de tres vidas, o sea, 3 generaciones. Pero las familias de los conquistadores se casaron con descendientes de otros conquistadores. Es así que lograron no solo conservar las encomiendas pero extenderlas más allá de las 3 generaciones. Es así como estas familias utilizaron el matrimonio para preservar sus propiedades.
Aristocracia
Algunas de estas familias pertenecían a familias que tenían un linaje distinguido o eran descendientes de la realeza. Estas familias componían lo que se conocía y se conoce todavía como la aristocracia. Sus apellidos fueron la mayor pista para saber el "quién es quién" en la genealogía de México. Algunos de ellos todavía conservaban sus títulos nobiliarios; otros no tenían títulos pero tenían el nombre para acreditar su origen aristocrático. Para preservar títulos, propiedades, dinero o el nombre que los unía a su asombrosa ascendencia, estas familias se casaban con miembros de su propia familia o con otras familias aristocráticas, una y otra vez. Después de cien o doscientos años de hacer esto, sus descendientes mantuvieron su sangre "pura". Es decir, no se casaron con nativos, ni con indios, sólo con españoles. Con este procedimiento mantenían una sangre muy "concentrada", que era el resultado de muchos años de casarse con primas lejanas y no tan lejanas.
Dispensas matrimoniales
Era necesaria una dispensa matrimonial para permitir todos estos matrimonios entre primos. Aquí es donde el genealogista se gana la lotería. El sacerdote lo haría a través de un extenso informe sobre el parentesco consanguíneo de la pareja. Iniciaba con el sacerdote explicando que la pareja esta emparentada. Luego, el novio daba su versión sobre lo que sabía de su parentesco con la novia; luego la versión de la novia; una declaración de dos o tres testigos que conocen a la pareja y conocen su parentesco y una carta final del sacerdote. Todo se enviaba a la Sagrada Mitra (el órgano de gobierno estatal de la iglesia) para su aprobación. Luego la Sagrada Mitra lo devolvía aprobando la unión y el sacerdote hacía una carta final en la que mencionaba que el matrimonio había sido aprobado. El sacerdote que tenía dotes artísticas dibujaba un árbol genealógico mostrando la línea directa de los novios. El que no, solo anotaba cómo el hombre y la mujer estaban unidos por el antepasado común haciendo dos columnas de nombres con el nombre del ancestro común centrado en la parte superior.
Estas dispensas, son una mina de oro para el genealogista porque si el marido y la mujer eran parientes lejanos o si estaban emparentados a través de varias líneas, la representación del árbol genealógico en el documento incluía más detalles y más generaciones. En un solo documento puede uno encontrar hasta seis generaciones. También las dispensas matrimoniales dan una mirada interna a la forma en que las personas pensaban, vivían, las cosas en las que creían, sus valores morales, a veces algún escándalo, entre otras cosas.
Investigué un caso en el que la pareja dijo no saber que estaban emparentados entre sí. Se casaron y tuvieron que volver a casarse cuando su tío los entregó a la iglesia, alegando que se habían casado sin hacer dispensa. Se desató un escándalo, la mujer suplicó en su declaración que le permitieran seguir casada, porque ya tenía un hijo y no podía darse el lujo de volver a vivir con su madre. También afirmó que no podía casarse con alguien más porque nadie iba a aceptar el hijo de otro hombre. Además, uno de los testigos murió durante la investigación, lo que complicó las cosas. Al final, su parentesco consanguíneo fue aprobado y se volvieron a casar casi un año después. Lo que sí tuvieron que hacer fue irse a vivir a otra población porque no pudieron con las habladurías.
Si alguien esta escribiendo la historia de su familia y se topa con una dispensa matrimonial, este documento dará mucho material para construir un relato más detallado de la familia en siglos pasados. Una mirada interna a la forma de pensar de los antepasados, su estilo de vida, valores morales y familiares. Detalles que no obtendrá en ningún otro lugar. Un relato invaluable de la historia familiar, contado en las palabras de los antepasados.
Primer hoja de la dispensa de José Francisco Sánchez Ronquillo Santana y Agustina Corona Michel, del año 1800 en Tuxcacuesco, Jalisco.


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