Friday, August 23, 2024

La Familia Plazola en México

Por: Alfredo I. Peña y Pérez Plazola.

El apellido Plazola aparece en Italia, España y México. Existen varias variaciones del nombre, como Plazaola, Plazolo, Plazasola, entre otras, pero la variación que ha sido una constante a lo largo de los siglos ha sido Plazola o Plasola. El registro más antiguo en México parece ser el matrimonio entre Pedro Plazaola y Cathalina Montaño. Se casaron el 3 de marzo de 1686 en Guadalajara, Jalisco. En Sudamérica, el registro más antiguo de un Plazola es el de Ignacio Plazola cuando se casó con Juana Lorenza Hernández alrededor de 1728 en Venezuela. En Europa las primeras citas son las de Ramona de Llano y Plazola, hija de Francisco de Llano y Plazola y María de Llano. Fue bautizada el 2 de marzo de 1782 en San Pedro Apóstol, Labaluga y Vizcaya, España. Y el de Ramona Antonia de Llano y Plazola, bautizada el 25 de enero de 1764 en San Pedro Apóstol, Labaluga, Vizcaya, España. Era hija de Francisco de Llano y Plazola y Nicolasa de Garay. Este Francisco de Llano y Plazola y muy posiblemente el mismo se casó dos veces.

En el estado de Jalisco, México, la familia Plazola se instaló principalmente en los pueblos, ahora ciudades de El Grullo, Autlán, Mascota, Cocula, Ocotlán, San Sebastián del Oeste y Ciudad Guzmán. Aunque hay Plazola's por todo México, siendo Jalisco el principal estado donde se asentó esta familia.

La frase familiar

Esta familia está rodeada de leyenda, misterio y un silencio muy misterioso entre los miembros de la familia. Además, tienen un dicho que ha sobrevivido a los siglos, es exclusivo de esta familia y es el "sello familiar" o frase que identifica a los miembros de la familia. La frase dice:

"Cuando vean un Plazola, salúdenlo porque es un pariente".

¿Cuántos Plazola recuerdan estas palabras mencionadas por los abuelos? Estoy seguro de que hay muchos. Me ha tocado toparme con Plazolas que me han dicho que en su familia se llegó a mencionar. He visto a jóvenes y mayores reírse cuando se lo menciono. Lo recuerdan de inmediato. Y para todos aquellos Plazola que piensan que no están relacionados con otros Plazola, rápidamente cambian de opinión en cuanto escuchan esta frase. Inmediatamente identifican la frase como una que habían escuchado mencionar a sus padres y abuelos a lo largo de los años.

La leyenda de los cuatro hermanos

Esta leyenda también sobrevive desde hace bastante tiempo. Esta también es una historia muy interesante. No menciona un período de tiempo, ni un evento que ayude a establecer en qué siglo ocurrió pero, por las fechas que tenemos de los primeros Plazolas en México, podemos decir con seguridad que posiblemente fue a finales del siglo siglo XVII no mediados del siglo XIX como cuenta esta leyenda. Esta versión cuenta la historia que cuatro hermanos Plazola vinieron de Italia a México. Todos ellos se dirigieron al estado de Jalisco. Uno radicado en Mascota, Jalisco, el segundo hermano en Cocula, Jalisco, uno más en Autlán, Jalisco y el último hermano Plazola radicado muy posiblemente en Ciudad Guzmán. Dice esta historia, que años después, un emisario de Italia, fue a Jalisco a buscarlos. Les dijo a los hermanos que habían sido mencionados en el testamento de un miembro de la familia. La historia no menciona si el miembro de la familia era el papá o la mamá o algún otro pariente, pero iban a recibir una herencia. Ninguno de los hermanos aceptó ir porque no podían costear el viaje. Al menos eso le dijeron al emisario. El emisario parece ser que nunca regresó. No se sabe si esta historia puede respaldarse con pruebas, pero lo curioso es que todas las ramas de la familia conocen esta historia. Pero esta historia de los cuatro hermanos, es falsa. No pasó en el siglo XIX. Y de ser cierta, tuvo que haber sido en el siglo XVI o XVII.

Familia Plazola: ¿italiana o española?

En Italia existen muchas referencias a familias que llevan este nombre. Además, en España puedes encontrar el apellido Plazola. Pero hasta ahora los Plazola que se asentaron en México todos aparecen registrados como españoles. La historia de los cuatro hermanos italianos Plazola contradice los orígenes de los Plazola encontrados en México. Los registros más antiguos de esta familia en México afirman que eran españoles, no italianos. Sin embargo, la historia es muy interesante y seguirá siendo un misterio hasta que pueda demostrarse. Es muy posible que la familia tenga raíces italianas pero debe ser antes del siglo XVII. Podríamos estar hablando de una familia italiana que se mudó a España y luego a México. Hasta ahora, mi investigación no me ha llevado a Italia. Todavía estoy trabajando en el lado mexicano de la familia conectando tantas ramas como sea posible y descubriendo la historia oculta de los Plazola.

Plazola, Jalisco, México

Lo creas o no, hay un pequeño pueblo en el estado de Jalisco, llamado Plazola. Se encuentra al sur de Villa de Purificación, al oeste de Cuautitlán de García Barragán, al norte de Cihuatlán y al este de Chamela. ¿Podría ser este el primer asentamiento de esta familia? Es probable, pero desconocido. Se dice que en el 2020 solo 232 personas viven en Plazola, Jalisco.

Sentido de familia

A pesar de la distancia la familia Plazola está muy orgullosa de su historia, anécdotas, familiares, etc., pero no se frecuentan. Al menos, no como otras familias. Saben que están relacionados entre sí pero nadie sabe exactamente cómo. Sólo un puñado de miembros de la familia conocen sus relaciones familiares. Es posible que nunca se sepa por qué no existe una relación más estrecha entre los miembros de su familia. Pero la familia Plazola está orgullosa de sus orígenes y de la historia de la familia.

Silencio en la familia

Por alguna extraña razón, esta familia no habla con sus miembros sobre la historia de la familia. No transmiten ningún dato genealógico y no frecuentan, a otros miembros de la familia. ¿Por qué es esto? Nadie puede explicarlo. Pero es un hecho que continúa hasta el día de hoy. Los pocos familiares que conocen información genealógica o histórica tienen dificultades para obtenerla porque nadie puede explicar ni transmitir nada. Y sin embargo, apoyan el reconocimiento de la familia transmitiendo lo que yo llamo el sello o frase de la familia: “Cuando vean un Plazola, salúdenlo porque es pariente”. Es sorprendente que con tanto silencio la información haya llegado hasta nuestros días.

Gracias a los mayores de la familia que se interesaron en preservar datos genealógicos y anécdotas, es que tenemos algo de información sobre esta tan interesante y misteriosa familia. Incluso los nombres de los familiares que murieron quedaron en el pasado. Las generaciones recientes no tenían idea de la existencia de tíos y tías. Mi abuela pensaba que su padre solo había tenido dos hermanos cuando en realidad fueron mas de cinco. Nunca fueron mencionados en su familia. Casi 130 años después comencé a destapar los nombres que ella no sabía que existían y los padres o abuelos nunca dijeron nada sobre ellos. En otras familias este tipo de información se transmitía de generación en generación y los conocimientos de tíos y tías de otras épocas estaban presentes en la mente de las nuevas generaciones.

Familia de primeros pobladores y personalidades

El Grullo, Jalisco, se ubica hacia el suroeste del estado y al este de la región de Autlán a la que pertenece. Unión de Tula y Ejutla están al norte de El Grullo, al este están El Limón y Tonaya. El Grullo fue una hacienda que perteneció a don Pedro Regalado Michel Corona aproximadamente desde principios del siglo XIX. En 1860, sólo había 32 casas en los terrenos de la hacienda. En total, la población era 120. Estos 120 eran los miembros de las 10 familias que vivían en los terrenos de la hacienda. Sus apellidos eran: Rosas, López, Naranjo, Espinosa, Pimienta, Villa, Preciado, Zamora, Barbosa y Plazola. Según otro historiador, parece ser que el Plazola que estaba ahí en 1860 pudo haber sido Esteban Plazola.

La familia Plazola ha dado miembros distinguidos en diferentes ámbitos. Uno de ellos sería el Lic. Héctor Pérez Plazola, que ocupó diferentes puestos en el ámbito político. Fue diputado estatal y diputado federal. Fue candidato a gobernador del estado de Jalisco en 1988. Se retiró después de haber sido Senador de la República.

Es una familia muy extensa. Y no se ha terminado de descubrir el origen ancestral de esta familia antes de llegar a México; si es española o italiana se descubrirá, tarde o temprano más adelante. Por lo pronto se tiene a historia de la familia en México cubriendo casi 400 años.

Registro de matrimonio de Juan Andrés Plazola y Lorenza de Espinosa. Juan Andrés es el Plazola más antiguo encontrado hasta el momento en Jalisco. Se casaron en 1709.

Sunday, August 18, 2024

Matrimonio entre primos: una mina de oro para los genealogistas

Por: Alfredo I. Peña y Pérez Plazola.

Por lo general, lo primero que alguien piensa cuando oye hablar de primos que se casan con primos es "el horror del incesto". Pero no se trata de eso en absoluto, y tiene un significado más profundo y un propósito completamente diferente entre las familias mexicanas.

Una gran familia

En siglos pasados, cuando los pueblos y ciudades apenas comenzaban, la población podía contarse por cientos y, a veces, por miles. Las bajas cifras de población de estos pueblos, permitieron que las familias acabaran emparentadas entre sí varias veces. En cosa de 50 a 100 años, el 50-70% del pueblo podría estar compuesto prácticamente de una misma gran familia. Tal es el caso de la ciudad de El Grullo, Jalisco.

Origen de El Grullo, Jalisco

Inicialmente, era la Hacienda Zacate Grullo, que era propiedad de don Pedro Regalado Michel Corona. Según la primer historia de la población escrita por el sacerdote Jerónimo Pérez, en 1860 vivían en la zona de lo que ahora es El Grullo, 120 personas. Esos 120 pertenecían a 10 familias y ninguna de ellas estaba emparentada entre sí. En 1920, 9 de esas 10 familias ya compartían descendientes pues se habían casado entre sí y formaban una gran familia. Una explicación para esto es que en realidad no había nadie más con quien casarse a menos que fueran a otra población. Y aún así, yendo a otra población se podían topar con parientes de las otras diez familias. Y así es como las familias acabaron casándose entre sí varias veces. Pero antes del siglo XX, los motivos de los matrimonios entre parientes eran una historia completamente diferente. Esta era una historia de poder, abolengo, estatus social, estar en la familia adecuada, casarse con el hombre o la mujer adecuados, propiedades y dinero.

Encomiendas y otras propiedades

Una de las razones por las que las familias se casaban varias veces con otras familias, era para preservar las propiedades dentro de la familia. En los primeros tiempos de los conquistadores, por sus servicios a la corona, los conquistadores recibían lo que se llamaba encomiendas. Estas encomiendas, por decreto, se perdían a la muerte del conquistador que la recibió. Pero los conquistadores, vieron la manera de convencer a la corona de que se extendiera la vida de las propiedades, quedando que las encomiendas fueran de tres vidas, o sea, 3 generaciones. Pero las familias de los conquistadores se casaron con descendientes de otros conquistadores. Es así que lograron no solo conservar las encomiendas pero extenderlas más allá de las 3 generaciones. Es así como estas familias utilizaron el matrimonio para preservar sus propiedades.

Aristocracia

Algunas de estas familias pertenecían a familias que tenían un linaje distinguido o eran descendientes de la realeza. Estas familias componían lo que se conocía y se conoce todavía como la aristocracia. Sus apellidos fueron la mayor pista para saber el "quién es quién" en la genealogía de México. Algunos de ellos todavía conservaban sus títulos nobiliarios; otros no tenían títulos pero tenían el nombre para acreditar su origen aristocrático. Para preservar títulos, propiedades, dinero o el nombre que los unía a su asombrosa ascendencia, estas familias se casaban con miembros de su propia familia o con otras familias aristocráticas, una y otra vez. Después de cien o doscientos años de hacer esto, sus descendientes mantuvieron su sangre "pura". Es decir, no se casaron con nativos, ni con indios, sólo con españoles. Con este procedimiento mantenían una sangre muy "concentrada", que era el resultado de muchos años de casarse con primas lejanas y no tan lejanas.

Dispensas matrimoniales

Era necesaria una dispensa matrimonial para permitir todos estos matrimonios entre primos. Aquí es donde el genealogista se gana la lotería. El sacerdote lo haría a través de un extenso informe sobre el parentesco consanguíneo de la pareja. Iniciaba con el sacerdote explicando que la pareja esta emparentada. Luego, el novio daba su versión sobre lo que sabía de su parentesco con la novia; luego la versión de la novia; una declaración de dos o tres testigos que conocen a la pareja y conocen su parentesco y una carta final del sacerdote. Todo se enviaba a la Sagrada Mitra (el órgano de gobierno estatal de la iglesia) para su aprobación. Luego la Sagrada Mitra lo devolvía aprobando la unión y el sacerdote hacía una carta final en la que mencionaba que el matrimonio había sido aprobado. El sacerdote que tenía dotes artísticas dibujaba un árbol genealógico mostrando la línea directa de los novios. El que no, solo anotaba cómo el hombre y la mujer estaban unidos por el antepasado común haciendo dos columnas de nombres con el nombre del ancestro común centrado en la parte superior.

Estas dispensas, son una mina de oro para el genealogista porque si el marido y la mujer eran parientes lejanos o si estaban emparentados a través de varias líneas, la representación del árbol genealógico en el documento incluía más detalles y más generaciones. En un solo documento puede uno encontrar hasta seis generaciones. También las dispensas matrimoniales dan una mirada interna a la forma en que las personas pensaban, vivían, las cosas en las que creían, sus valores morales, a veces algún escándalo, entre otras cosas.

Investigué un caso en el que la pareja dijo no saber que estaban emparentados entre sí. Se casaron y tuvieron que volver a casarse cuando su tío los entregó a la iglesia, alegando que se habían casado sin hacer dispensa. Se desató un escándalo, la mujer suplicó en su declaración que le permitieran seguir casada, porque ya tenía un hijo y no podía darse el lujo de volver a vivir con su madre. También afirmó que no podía casarse con alguien más porque nadie iba a aceptar el hijo de otro hombre. Además, uno de los testigos murió durante la investigación, lo que complicó las cosas. Al final, su parentesco consanguíneo fue aprobado y se volvieron a casar casi un año después. Lo que sí tuvieron que hacer fue irse a vivir a otra población porque no pudieron con las habladurías.

Si alguien esta escribiendo la historia de su familia y se topa con una dispensa matrimonial, este documento dará mucho material para construir un relato más detallado de la familia en siglos pasados. Una mirada interna a la forma de pensar de los antepasados, su estilo de vida, valores morales y familiares. Detalles que no obtendrá en ningún otro lugar. Un relato invaluable de la historia familiar, contado en las palabras de los antepasados.

 

Primer hoja de la dispensa de José Francisco Sánchez Ronquillo Santana y Agustina Corona Michel, del año 1800 en Tuxcacuesco, Jalisco.